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La Competitividad Internacional de las Naciones:
Fundamentos Teóricos

El concepto de competitividad de una nación no es reciente, pues sus orígenes se remontan a la época mercantilista y a las teorías del comercio. Pero a pesar de ser un concepto que ya se discutía varios siglos atrás, concretamente desde el siglo XVI (Allen, 1988), no ha existido en la literatura un acuerdo de lo que realmente implica. Algunos autores han intentado explicar este hecho argumentando, fundamentalmente, que cada nación posee diferentes ventajas comparativas (recursos naturales, costes de producción, etc.), por lo que no tiene sentido el desarrollo de una teoría que explique la riqueza económica de países con un pequeño número de factores genéricos y universalmente aplicables.

Otros autores, sin embargo, destacan la importancia de que exista un acuerdo en la definición del concepto de competitividad como requisito para la generación de un adecuado marco teórico sobre el mismo. Así, por ejemplo, Ezeala-Harrison (1999) advierte que el término competitividad representa un factor muy importante en la política económica de una nación, por lo que no se puede abandonar la idea de llegar a un consenso sobre su significado, siendo necesario especificar una idea de competitividad de una nación en términos concretos y observables. Adicionalmente, Porter (1990a) argumenta que, además de adoptar cualquier definición propuesta sobre competitividad, es más relevante el desarrollo de una teoría que sea ampliamente aceptada para explicar la competitividad de una nación.

En el libro de Porter (1990a), se hace un análisis detallado de las diversas explicaciones que, desde el mundo académico, se proponen para definir el concepto de competitividad.

Así, la competitividad de las naciones se ha relacionado con variables como:

  • el tipo de cambio de moneda,
  • el tipo de interés y
  • el déficit presupuestario

Si bien existen naciones que han disfrutado de elevados estándares de vida a pesar de contar con un déficit presupuestario (e.g., Japón, Italia y Corea), una apreciación de su moneda (e.g., Alemania y Suiza) y elevados tipos de interés (e.g., Italia y Corea).

Otro criterio consiste en la asociación de la competitividad con la disponibilidad de mano de obra barata y abundante. Sin embargo, naciones como Alemania, Suiza y Suecia han prosperado a pesar de tener salarios altos y largos períodos de escasez de trabajadores.

Adicionalmente, el concepto ha estado vinculado a la dotación de recursos naturales, aunque algunas de las naciones que comercializan con más éxito, entre ellas Alemania, Suiza e Italia, cuentan con limitados recursos naturales y, como consecuencia, deben importar la mayoría de sus materias primas. La eficiencia en las políticas gubernamentales definida por los objetivos de promoción, protección del comercio y subvenciones a determinados sectores tampoco ha confirmado ser la clave del éxito internacional.

La ausencia de consenso en cuanto al concepto de competitividad de una nación ha propiciado que los estudiosos hayan abordado dicho concepto desde distintas perspectivas teóricas

 Así, Krugman (1994b) y Baldwin (1995) argumentan que, en el ámbito nacional, la competitividad no es un concepto relevante, ya que los principales países no están de ninguna forma compitiendo entre ellos, por lo que se trata más de un asunto interno de la nación que de un aspecto externo.

En esta misma línea, Porter (1990a) señala que la competitividad de una nación depende de la capacidad de sus industrias para innovar y mejorar

Asimismo, Scott y Lodge (1995) consideran que la competitividad es cada vez más un asunto de estrategias y estructuras, y cada vez menos una consecuencia de las dotaciones naturales de un país.

Por su parte, Ezeala-Harrison (1999) explica que la competitividad internacional podría definirse. Fue creado en 1995 como un ente independiente, para producir informes sobre la competitividad de la Unión Europea, así como de ofrecer asesoramiento sobre guías de actuación para estimular el crecimiento económico. Modelos de evaluación de la competitividad internacional. Una aplicación empírica al caso de las Islas Canarias. como la capacidad relativa de las empresas de un país para producir y comercializar productos de una calidad superior a precios más bajos. De esta forma, el concepto de competitividad de una nación ha ido evolucionando hacia una definición más relacionada con el entorno local, siendo sus determinantes los factores endógenos de la propia economía nacional que se investiga.

Principios de competitividad mundial

I. Actividad económica

  • La prosperidad de un país refleja su actividad económica pasada.
  • La competencia gobernada por las fuerzas del mercado mejora la actividad económica de un país.
  • Cuanta más competencia exista en la economía doméstica, más competitivas serán las empresas domésticas en el exterior.
  • El éxito de un país en el comercio internacional refleja la competitividad de su economía doméstica (siempre que no existan barreras comerciales).
  • La apertura hacia actividades económicas internacionales incrementa la actividad económica del país.
  • La inversión internacional asigna de forma eficiente los recursos económicos a nivel mundial.
  • La competitividad de las exportaciones a menudo está asociada con la orientación al crecimiento en la economía doméstica.

II. Eficiencia del Gobierno

  • La intervención estatal en las actividades empresariales debería ser minimizada, aparte de crear las condiciones competitivas para las empresas.
  • El Gobierno debería, sin embargo, proporcionar las condiciones macroeconómicas y sociales que hagan previsible y, de esta forma, minimicen los riesgos externos para las empresas.
  • El Gobierno debería ser flexible en adaptar sus políticas económicas a un entorno internacional cambiante.

III. Eficiencia de la empresa

  • La eficiencia en la actividad económica y la capacidad para adaptarse a los cambios en un entorno competitivo son atributos directivos cruciales para la competitividad de las empresas.
  • Las finanzas facilitan las actividades de valor añadido.
  • En un país, un sector financiero bien desarrollado e integrado internacionalmente apoya su competitividad internacional.
  • Mantener un elevado estándar de vida requiere integración con la economía internacional.
  • La capacidad emprendedora es crucial para la actividad económica en sus etapas iniciales.
  • Una mano de obra capacitada incrementa la competitividad de un país.
  • La productividad refleja el valor añadido a corto plazo.
  • La actitud de la mano de obra afecta a la competitividad de un país.

IV. Infraestructura

  • Una infraestructura bien desarrollada, que incluya sistemas empresariales funcionales, apoya la actividad económica .
  • Una infraestructura bien desarrollada también incluye desarrollos en Tecnología de Información y una eficiente protección del entorno.
  • La ventaja competitiva se puede construir sobre la aplicación eficiente e innovadora de tecnologías existentes.
  • La inversión en investigación básica y la actividad innovadora que crea nuevo conocimiento es crucial para un país en una etapa más madura de desarrollo económico.
  • La inversión a largo plazo en I+D es probable que incremente la competitividad de una empresa.
  • La competitividad tiende a incrementar el nivel de expectativas por la calidad de vida.

Fuente: IMD (2001:60).[1]

[1] Ramos Ramos Rosario Modelo de Evaluación de la Competitividad Internacional:  Una Aplicación Empírica al Caso de las Islas Canarias Univ. de Las Palmas de Gran Canaria, España, 15-XII-2001. Eumed.Net. 2010

 

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